Estos cuadrúpedos de cinco toneladas no se defienden nada mal bajo el agua. De
hecho, nadan con gran habilidad,
impulsándose con sus extremidades, que mueven una tras otra de forma
acompasada...
Así, pueden
recorrer grandes distancias. Es más, si existe suficiente
profundidad, se sumergen por completo y utilizan la trompa como un tubo de
buceo. Por ejemplo, aunque resulta infrecuente ver a un elefante zambullirse en
el mar, hace unas décadas se utilizaron
varios ejemplares asiáticos para llevar cargas entre algunas islas del
archipiélago de Andamán, en el golfo de Bengala.
Y así es como encontramos elefantes
que nadan dentro de una piscina gigante son la principal atracción de un
zoológico en Tailandia.
Khao Kheow Open Zoo de Tailandia, abrió esta atracción el año pasado y es una de las más populares,
pues es una de las pocas opciones que tienen las personas de ver a los enormes
animales bajo el agua.
En un video
publicado por El Espectador, Attapon Srihayrun, uno de los funcionarios del
zoológico, explicó que la idea con esta piscina era que se pudiera ver de cerca
cómo los animales y sus cuidadores
interactuan. Añadió
que en ese país tienen muchos elefantes, pero es inusual verlos en el agua y
menos con humanos.
Los animales juegan en estas piscinas dos veces al día y se
desplazan con gran facilidad por todo el espacio.

